La recolección de patata nueva se aproxima a su final en España. Tras comenzar en las zonas más tempranas en primavera, la recolección ha ido avanzando por las distintas zonas productoras, concentrándose en verano en la mitad norte, sobre todo en Castilla y León.
En España, la producción de patata se distribuye a lo largo de prácticamente todo el año gracias a los diferentes ciclos de cultivo y a las condiciones climáticas de las distintas zonas productoras. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) distingue cuatro grandes periodos: patata extratemprana, temprana, de media estación y tardía.
La patata extratemprana es la primera en llegar al mercado y se recoge aproximadamente entre enero y abril. Su producción se concentra principalmente en Canarias, Andalucía y algunas zonas del litoral mediterráneo. A este grupo pertenece la Patata Nueva de Málaga, la primera patata nueva española en llegar a la gran distribución gracias a la iniciativa que puso en marcha Ibérica de Patatas en 2008.
A continuación llega la patata temprana, cuya recolección se extiende entre abril y junio. Andalucía y Murcia tienen un peso destacado en este periodo, junto con otras zonas del Mediterráneo.
Entre junio y septiembre se desarrolla la campaña de patata de media estación. Es uno de los principales periodos de producción en España y durante el verano adquieren especial protagonismo comunidades como Galicia y Castilla y León. Aquí encontramos la Patata Nueva de Madrid o Patata Castiza, cuya comercialización en el comercio minorista ha sido impulsada por Ibérica de Patatas.
Por último, la patata tardía se recolecta a partir de octubre. En esta última etapa, Castilla y León concentra buena parte de la producción nacional.
De esta forma, la patata española está presente en el mercado durante todo el año. Según el MAPA, la producción nacional se concentra fundamentalmente en la patata de media estación y la tardía, que representan alrededor del 76% del total.






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